Hay una escena que se repite cada temporada en los albergues de la primera etapa: alguien vaciando la mochila sobre la litera, separando una pila de cosas que no va a usar y buscando una oficina de correos donde mandarlas a casa. No es mala suerte ni inexperiencia particular. Es lo que pasa cuando se prepara el equipaje pensando en todo lo que podría ocurrir en lugar de en lo que va a ocurrir.
Saber qué llevar al Camino de Santiago se resume en una regla de peso y en una lista corta: la mochila cargada no debe superar el 10% del peso corporal, agua incluida, lo que para una persona de 70 kilos significa un máximo de 7 kilos. Con tres mudas, un buen calzado ya domado y un botiquín básico se cubre cualquier itinerario de una o dos semanas, porque en la ruta hay farmacias, lavadoras y tiendas cada pocos kilómetros.
Lo que viene a continuación es la lista organizada por bloques con pesos orientativos, el criterio para elegir las tres piezas que de verdad importan, y los errores que se pagan a partir del tercer día.
La regla del 10% y por qué se incumple tanto
Al decidir qué llevar al Camino de Santiago, el 10% del peso corporal es la referencia que manejan tanto las asociaciones jacobeas como la mayoría de guías. No es un capricho: por encima de ese umbral, la mochila deja de ser un objeto que se transporta y pasa a modificar la forma de caminar, con consecuencias directas sobre rodillas, cadera y hombros.
| Peso corporal | Mochila máxima recomendada |
|---|---|
| 55 kg | 5,5 kg |
| 65 kg | 6,5 kg |
| 75 kg | 7,5 kg |
| 85 kg | 8,5 kg |
El motivo por el que casi todo el mundo lo incumple es psicológico: se mete ropa «por si acaso», una toalla grande, un segundo par de zapatillas y un libro. Cada objeto pesa poco; el conjunto pesa mucho.
Un truco que funciona para decidir qué llevar al Camino de Santiago: prepara la mochila, ponla en la báscula y quita cosas hasta llegar al número. Después camina diez kilómetros con ella puesta antes de viajar. Lo que sobre, se nota enseguida.
Las tres piezas que hay que elegir bien
En la lista de qué llevar al Camino de Santiago, todo lo demás es intercambiable. Estas tres, no.
Las zapatillas Camino de Santiago que funcionan
El error clásico al decidir qué llevar al Camino de Santiago es comprar botas de montaña rígidas pensando que dan más protección. En la mayoría de itinerarios jacobeos se camina por pistas, senderos y bastante asfalto, no por alta montaña, y una zapatilla de trekking baja o media resulta más cómoda y transpira mejor.
Tres criterios al elegir:
- Media talla más grande de lo habitual, porque el pie se hincha con los kilómetros.
- Domadas antes de salir. Mínimo 50 kilómetros de uso previo. Estrenar calzado en el Camino es la vía más rápida a las ampollas.
- Suela con amortiguación. El asfalto castiga más que la tierra, y en itinerarios como el portugués por la costa hay mucho.
Los calcetines Camino de Santiago, la pieza más subestimada
Pesan cien gramos, se olvidan al pensar qué llevar al Camino de Santiago y son responsables de buena parte de los abandonos por lesión. El algodón retiene la humedad y provoca rozaduras; las fibras técnicas o la lana merina la evacúan.
Lleva tres pares y considera los de doble capa, diseñados para que la fricción se produzca entre las dos capas del calcetín y no entre el calcetín y la piel.
La mochila Camino de Santiago y su capacidad
Entre 30 y 40 litros es la capacidad adecuada para un itinerario de una o dos semanas. Más capacidad invita a llenarla, que es justo lo contrario de lo que se busca.
Lo importante no son los litros sino el ajuste: el peso debe descansar sobre el cinturón lumbar y no sobre los hombros. Una mochila bien colocada apoya en torno al 70% de la carga en las caderas. Si al cabo de una hora te duelen los trapecios, está mal ajustada.
La lista completa por bloques
Esto es qué llevar al Camino de Santiago, ordenado por categorías para que sea fácil de comprobar antes de cerrar la mochila.
Ropa
- 3 camisetas técnicas de manga corta
- 1 camiseta de manga larga
- 2 pantalones, uno corto y otro largo o desmontable
- 3 mudas de ropa interior
- 3 pares de calcetines técnicos
- 1 forro polar ligero
- 1 chubasquero o poncho que cubra la mochila
- 1 gorra o sombrero
Calzado
- Zapatillas de trekking domadas
- Chanclas para la ducha y el descanso
Descanso
- Saco sábana o saco ligero, según temporada
- Toalla de microfibra
- Tapones para los oídos
- Antifaz
Aseo
- Jabón neutro que sirva para cuerpo, pelo y ropa
- Cepillo y pasta de dientes en formato pequeño
- Crema solar
- Vaselina o crema antirrozaduras
Botiquín
- Apósitos para ampollas
- Esparadrapo de tela
- Analgésico habitual
- Antiinflamatorio tópico
- Tijeras pequeñas y aguja e hilo
Documentación y varios
- Credencial del peregrino
- DNI o pasaporte y tarjeta sanitaria
- Dinero en efectivo, porque no todos los albergues aceptan tarjeta
- Móvil, cargador y cable
- Botella o bolsa de hidratación de al menos un litro
- Bastones de trekking, opcionales pero muy útiles en bajadas
Lo que se puede dejar en casa
Aquí está la mitad del ahorro de peso. Qué llevar al Camino de Santiago se decide tanto por lo que se mete como por lo que no.
- Toalla grande. La de microfibra seca en una hora y pesa una cuarta parte.
- Secador, plancha o cosmética voluminosa. No hay sitio ni tiempo.
- Ropa de repuesto para cada día. Se lava a diario en el albergue.
- Libros en papel. Al tercer día pesan como piedras.
- Comida para varios días. Hay supermercados y bares en todo el trayecto.
- Segundo par de zapatillas de calle. Para eso están las chanclas.
Hay un patrón claro en esa lista: casi todo lo que sobra al pensar qué llevar al Camino de Santiago es una versión pesada de algo que ya existe en versión ligera.
El transporte de mochilas
Quien prefiere no cargar con nada de lo que llevar al Camino de Santiago tiene una alternativa: existe un servicio, disponible en los itinerarios principales, que traslada la mochila de un alojamiento al siguiente por unos pocos euros por etapa. Se deja por la mañana en el albergue y aparece en el destino por la tarde.
Lo usa muchísima gente y no tiene nada de deshonroso, especialmente si se peregrina con niños, con alguna lesión previa o simplemente con ganas de caminar ligero. La contrapartida es que obliga a saber dónde se va a dormir cada noche, lo que resta improvisación. Cómo funcionan los distintos tipos de alojamiento está explicado en la guía de albergues del Camino.
Ajustes según la ruta y la época
La lista base de qué llevar al Camino de Santiago sirve para cualquier itinerario, pero conviene matizar:
- Verano en el Francés o el Portugués. Más crema solar, gorra obligatoria y capacidad de agua ampliada a dos litros.
- Camino del Norte o Primitivo. Añade una capa de abrigo más y ropa impermeable de mejor calidad. Llueve y hace frío incluso en julio.
- Invierno. Saco de dormir en lugar de saco sábana, guantes y gorro. Muchos albergues reducen calefacción.
- Tramos cortos como los de Sarria. Con cuatro o cinco días se puede recortar a dos mudas. El recorrido está detallado en la guía del Camino desde Sarria.
- Con animal. Cambia bastante la logística y el equipaje. Todo lo específico está en la guía para peregrinar con perro.
Preguntas frecuentes sobre qué llevar al Camino de Santiago
¿Cuánto debe pesar la mochila del Camino de Santiago?
Un máximo del 10% del peso corporal con todo dentro, incluida el agua. Por encima del 12% aumentan mucho las probabilidades de lesión.
¿Botas o zapatillas?
Zapatillas de trekking en la mayoría de casos. Las botas altas solo compensan en itinerarios de montaña como el Primitivo y con mal tiempo.
¿Cuántos días de ropa hay que llevar?
Tres mudas bastan para cualquier duración. Se lava a mano cada tarde en el albergue y seca de un día para otro.
¿Hace falta saco de dormir?
En verano suele bastar con un saco sábana, ya que casi todos los albergues facilitan manta. En invierno o en itinerarios de montaña sí conviene un saco ligero.
¿Merece la pena llevar bastones?
Para la mayoría, sí. Reducen la carga sobre las rodillas en las bajadas de forma apreciable y ayudan a mantener el ritmo. Si nunca los has usado, prueba antes de salir.
¿Se puede comprar por el camino lo que falte?
Sí. En las localidades medianas hay tiendas de deporte y farmacias bien surtidas, así que no hace falta cerrar desde casa cada detalle de qué llevar al Camino de Santiago.
¿Qué llevar al Camino de Santiago si voy en bicicleta?
La lista básica es similar, quitando bastones y añadiendo casco, kit de reparación de pinchazos, bomba y luces. El peso se reparte en alforjas, no en la espalda.
¿Cuánta agua hay que llevar al Camino de Santiago?
Un litro es suficiente en tramos con fuentes y poblaciones frecuentes. En etapas aisladas de montaña, dos litros como mínimo.
¿Es necesario llevar dinero en efectivo?
Sí, conviene. Muchos albergues públicos y pequeños establecimientos rurales no aceptan tarjeta, y los cajeros escasean fuera de las localidades grandes.
Antes de decidir definitivamente qué llevar al Camino de Santiago, haz una última prueba: sácalo todo, y vuelve a meter solo lo que has usado en tu último viaje de una semana. Lo que no entre en esa categoría, probablemente tampoco lo vayas a necesitar aquí.
