Cada 29 de junio, varios miles de personas vestidas de blanco suben de madrugada a un promontorio rocoso a las afueras de Haro cargando botas, mochilas de riego, cubos y pistolas de agua. Todos llenos de vino tinto. Durante unas horas se rocían unos a otros hasta que no queda una sola prenda blanca en pie. Después bajan al pueblo, morados de arriba abajo, y siguen la fiesta.
La Batalla del Vino se celebra el 29 de junio, festividad de San Pedro, en los riscos de Bilibio, a unos seis kilómetros de Haro, en La Rioja. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y su origen se remonta a un pleito medieval de lindes entre Haro y la localidad vecina de Miranda de Ebro. Se emplean decenas de miles de litros de vino.
Aquí tienes de dónde viene, cómo se desarrolla la jornada, qué llevar, cómo llegar y qué hacer el resto del día.
De dónde viene la Batalla del Vino
El origen documentado de la Batalla del Vino es un conflicto territorial, no una celebración báquica.
Durante la Edad Media, Haro y Miranda de Ebro mantuvieron un pleito por los límites entre ambos términos, en la zona de los riscos de Bilibio. En el siglo XIII se estableció que los habitantes de Haro debían acudir cada 29 de junio a marcar los mojones para mantener sus derechos sobre el terreno.
Aquella obligación anual se convirtió con el tiempo en romería, y la romería en fiesta. La costumbre de mojarse unos a otros con vino aparece documentada bastante después, y su generalización como Batalla del Vino tal como se conoce hoy es del siglo XX.
La declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional llegó en 1965.
Cómo se desarrolla la Batalla del Vino
El día tiene una estructura fija que se repite cada año.
De madrugada. Los participantes suben a los riscos de Bilibio, a unos seis kilómetros del centro de Haro. Se puede ir andando, en vehículo o en los servicios de transporte habilitados.
Sobre las siete de la mañana. Se celebra una misa en la ermita de San Felices, en lo alto del promontorio, presidida por el alcalde a caballo con el pendón de la ciudad.
Tras la misa. Empieza la batalla propiamente dicha. Dura un par de horas y termina cuando ya no queda vino ni ropa blanca reconocible.
Hacia el mediodía. Los participantes bajan a Haro y recorren las calles. La plaza de la Paz concentra el ambiente.
Por la tarde. Continúa el programa de las fiestas de San Pedro, con encierro de vaquillas en la plaza de toros.
Qué llevar a la Batalla del Vino
La indumentaria y el equipo son parte esencial de la Batalla del Vino.
- Camiseta blanca, que quedará inservible. Es tradición conservarla como recuerdo.
- Pañuelo rojo al cuello.
- Pantalón que no importe, también blanco si se quiere el conjunto completo.
- Calzado cerrado con suela agarrada. El terreno es de roca y se moja mucho.
- Recipiente para el vino: bota, mochila de riego, cubo o pistola de agua.
- Gafas de protección, muy recomendables. El vino en los ojos escuece.
- Ropa seca completa para el cambio posterior.
El vino lo aporta cada participante, aunque durante la jornada hay puntos de reparto. Las cifras que se manejan hablan de decenas de miles de litros en cada edición.
Cómo llegar
Haro está en la Rioja Alta, a unos 40 kilómetros de Logroño y a 45 de Miranda de Ebro.
- En coche: por la AP-68 o la N-124.
- En tren: hay estación en Haro con conexiones a Logroño, Miranda y Bilbao.
- En autobús: líneas regulares desde Logroño, Vitoria y Bilbao.
Para subir a los riscos de Bilibio, la organización habilita cada año servicios específicos. Conviene consultar las condiciones vigentes, porque el acceso rodado está regulado.
Dónde se enmarca la Batalla del Vino de Haro
La Batalla del Vino de Haro no es una fiesta aislada, sino el acto más conocido de las fiestas patronales de San Pedro, que ocupan varios días a finales de junio.
El resto del programa incluye el chupinazo de apertura, la procesión, verbenas, encierros y actividades infantiles. Los programas concretos los publica el ayuntamiento cada año.
Haro y el vino
Merece contexto porque explica que la fiesta sea de vino y no de otra cosa.
Haro es la capital histórica de la Rioja Alta y concentra en su Barrio de la Estación una de las mayores densidades de bodegas centenarias del mundo, varias de ellas fundadas en el último tercio del siglo XIX.
Esa concentración se debe a la llegada del ferrocarril y a la crisis de la filoxera en Francia, que empujó a bodegueros franceses a instalarse en la zona. Buena parte de las bodegas son visitables con reserva previa.
Si te interesan los vinos del norte peninsular, el blanco atlántico por excelencia está en la guía del albariño, y el destilado que se obtiene de los restos de la uva, en la del orujo de hierbas.
Cuándo ir y qué esperar
La fecha de la Batalla del Vino es fija: 29 de junio, todos los años.
Cuatro avisos prácticos:
- El alojamiento se agota en Haro y en toda la comarca con mucha antelación.
- La ropa no se recupera. El vino tinto no sale, y esa es la gracia.
- Hace calor. Finales de junio en el valle del Ebro puede apretar.
- No es una fiesta de espectador. Quien sube a los riscos acaba morado, mire o no.
Haro está muy cerca del norte de Burgos, así que la jornada se puede combinar con los núcleos de las Merindades recogidos en la guía de pueblos bonitos de Burgos.
Preguntas frecuentes sobre la Batalla del Vino
¿Qué día se celebra?
El 29 de junio, festividad de San Pedro, todos los años sin variación.
¿Dónde tiene lugar exactamente?
En los riscos de Bilibio, a unos seis kilómetros de Haro, junto a la ermita de San Felices.
¿Cuál es su origen?
Un pleito medieval de lindes entre Haro y Miranda de Ebro que obligaba a acudir cada año a marcar los mojones.
¿Hay que pagar para participar?
El acceso a los riscos es libre, aunque los servicios de transporte y determinadas actividades pueden tener coste.
¿Cuánto vino se usa?
Las cifras que se manejan hablan de decenas de miles de litros en cada edición, aportados por los participantes y por puntos de reparto.
¿Qué ropa hay que llevar?
Camiseta blanca que quedará inservible, pañuelo rojo y calzado cerrado con buena suela.
¿Se puede ir solo a mirar?
Se puede subir, pero es prácticamente imposible salir seco. No es una fiesta pensada para espectadores.
¿Qué reconocimiento tiene?
Es Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 1965.
¿Se puede visitar alguna bodega ese día?
Las bodegas de Haro suelen ofrecer visitas con reserva previa, aunque el 29 de junio la ciudad está volcada en la fiesta. Conviene consultarlo con antelación.
Si vas por primera vez, sube andando desde Haro de madrugada. La Batalla del Vino se recuerda tanto por los riscos al amanecer, con miles de personas de blanco subiendo en fila por el camino, como por lo que ocurre después. Y lleva gafas: es el consejo que da todo el que ha ido más de una vez.

